Disparos con olor a coca: Muertes de Líderes Sociales en los Municipios de Colombia para 2019
/María Alejandra Franco Acosta
Valentina Uribe Martinez
Nicolas Dario Freire Figueroa
1. Introducción y motivación:
Aunque la firma del Acuerdo de Paz en Colombia ha reducido la letalidad de la violencia generalizada en el país, elposacuerdo ha puesto el foco del debate en la seguridad e integridad de los líderes sociales. Así, ante nuevas dinámicas del conflicto armado, dichos asesinatos han aumentado desde la desmovilización (Human Rights Watch, 2021).
Inclusive, fue solo hasta 2016 que el Gobierno decidió incorporar el concepto de las Naciones Unidas sobre líder social en el ordenamiento jurídico (Ball, Rodriguez, Rozo, 2018). En concordancia, esclarecer los homicidios de estos defensores de derechos humanos cobra relevancia al tratarse de ciudadanos que representan “una fuerza importante en la promoción de la plena vigencia de los derechos humanos, así como de la paz y fin del conflicto armado en Colombia” (CIDH, 2019, p.23). Como a su vez, fortalecen y consolidan de la democracia, pues ejercen el necesario control ciudadano sobre los funcionarios públicos y las instituciones democráticas (ibídem.).
Ahora, en el marco actual del posconflicto, la Defensoría del Pueblo (2018) ha establecido que los líderes de sustitución de cultivos ilícitos han sido los más asesinados. Puntualmente, el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS) se planteó a través de un diseño participativo donde los líderes motivaron a las comunidades para que el PNIS fuera viable e incluso, socializaron el programa y convencieron a los campesinos a participar en el (Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana, 2020). Así, la tarea que han asumido supone el riesgo de encontrarse amenazados por grupos armados, pero de renunciar a esta tarea, se vuelven vulnerables ante los compradores y a la falta de garantías estatales (Gómez, 2018).
Por consiguiente, y mediante un modelo de regresión lineal múltiple, el presente escrito busca establecer si efectivamente el número de asesinatos de líderes sociales en el 2019 puede llegar a depender del número de hectáreas de cultivos de coca en los municipios del país. Para ello, se adoptará como variable dependiente del modelo: el número de muertes de líderes sociales para el año 2019. Frente al año, se consideró que para 2019 la Defensoría del Pueblo reportó un incremento del 52% en los hechos violentos contra defensoras y 13% en sus asesinatos entre 2018 y 2019 (CIDH, 2019). Adicionalmente, se trata de una fecha posterior a la firma de los Acuerdos de Paz, dejando de presente la desmovilización de las FARC, pero con ello, la presencia de nuevos grupos armados: disidencias y/o residuales.
1. Revisión Literaria:
Ruiz (2020) estudió si los cultivos de coca se relacionan con la sistematicidad de asesinatos de lideresas sociales, entre el 2010 a 2018. Así, mediante un análisis cuantitativo y cualitativo, desarrolló un panel de datos dinámicos que estima las relaciones de causalidad. Puntualmente concluyó que pese a la relación de las variables, el asesinato de líderes no debería comprenderse mediante causalidades, pues los cultivos ilícitos, aunque sean relevantes, no deben ser apartados de fenómenos alternos.
Además, Merizalde y Ucrós (2018) en su estudio de investigación buscaron si las características municipales podían explicar que en ciertos municipios hubiera más riesgo de asesinato (p.3). Mediante un modelo PROBIT y una regresión lineal con una muestra total de 640 líderes asesinados desde 2009 hasta 2018, divididos en 12 categorías según su causa, lograron determinar que: en los periodos de 2012 a 2017, la presencia de cultivos de coca contribuyó al aumento en cifras de asesinatos; dados los incentivos económicos de los grupos al margen de la ley que se benefician de su contrabando. Sin embargo, determinaron que no es el único factor influyente, tal como concluye Ruiz (2020), existen factores adicionales como ingresos tributarios y presencia de FARC. En concordancia, Martínez y Zuleta (2019) concluyeron que desde el periodo (2008-2012) al (2013-2017) el impacto de ser un municipio cocalero sobre la violencia aumentó 2,3% como consecuencia del retiro de la FARC ya que su ausencia abrió el mercado a grupos menores. Denotando que, tras los acuerdos de paz, la competencia por la producción de coca ha incrementado y aunque no es el único factor influyente, ha aumentado los asesinatos de líderes sociales.
1. Bases de Datos:
La base de datos construida para el presente modelo es de corte transversal, lo cual permite el análisis de variables entorno a los asesinatos de líderes sociales en 2019 y su relación con la presencia de hectáreas de coca para los municipios de Colombia. En particular, la base de datos desarrollada se constituye de 5 factores independientes: presencia de cultivos de coca, desplazamientos declarados, homicidios generalizados, presencia de grupos armados disidentes o residuales de las FARC y el número de muertes de líderes en 2016. Esta última variable de control se incluyó con el fin de identificar la relevancia de la firma del proceso de paz respecto a la variable objetivo.
Respecto a recolección de datos, las fuentes son las siguientes:
Frente a los homicidios de líderes sociales en 2016 y 2019, las organizaciones que monitorean dichos datos se enfrentan a múltiples dificultades a la hora de hacer un conteo exhaustivo de los homicidios, de manera que los datos de las organizaciones difieren significativamente entre sí (Ball, Rodríguez & Rozo, 2018). Ahora, aquí se utilizó como fuente los datos del Programa Somos Defensores.
Se utilizó el panel municipal del CEDE de la Universidad de Los Andes para hallar las hectáreas de coca y, con ello generar la variable dicótoma referente a la presencia de cultivos, y también las declaraciones de desplazamiento.
Para determinar la tasa de homicidios comunes, se utilizó las cifras poblacionales de Censo Nacional de población y vivienda 2018; estos datos se utilizaron para representar las poblaciones de 2019. Esto fue posible bajo el supuesto de que no existe una variación significativa en el número de habitantes de cada municipio entre 2018 y 2019.
Para hallar la información de las disidencias y los grupos residuales, se utilizó un informe pertinente deIndepaz
1. Análisis de variables:
Teniendo en cuenta que todas las variables se estudian a nivel municipal, su comportamiento tiende a variar según el departamento o el municipio, para lograr describir una distribución para cada variable sería necesario hallar la distribución ara cada una dentro de cada municipio. Trabajo dispendioso e innecesario para el presente caso. Así, se procede a presentar las estadísticas descriptivas para cada variable.
Se puede evidenciar un mismo número de observaciones para todas las variables: 1,122 (número de municipios). Por otra lado, pese a una media importante de cultivos de coca y desplazados, respectivamente 137.43 y 134.94, se evidencia un aumento de 0.038 en la media de muertes de líderes sociales para 2019 respecto al 2016. Ahora, el valor máximo de cultivos a nivel municipal es 19,892.7 hectáreas mientras, el máximo número de muertes de líderes son 12 homicidios, demostrando que las dimensiones para las problemáticas difieren.
Además, pese a que 1% de los municipios se mantuvo con 2 o más líderes asesinados en 2019 respecto al 2016, el máximo de muertes sí varío entre los años, de manera que para 2019 asesinaron 12 líderes cuando en 2016 4. Esto nos hace preguntarnos qué tantas garantías del proceso de paz para los líderes sociales se han en realidad implementado.
De igual forma, a partir del análisis de relación entre algunas variables del modelo se obtuvieron los histogramas contenidos en el Apéndice A. Ante ellos, se puede concluir que en hay mayor presencia de residuales que de disidencias en los municipios y que en 2019 las muertes a líderes sociales aumentaron en comparación a 2016. Finalmente, el número de líderes sociales asesinados es mayor en municipios cocaleros, lo que da indicios para considerar que esta variable es relevante respecto a los homicidios.
Adicionalmente, se realizó el Top 10 tanto de departamentos como de municipios con las cifras más altas de muertes de líderes sociales en 2019, evidenciando que el municipio con mayor número de muertes tiene un total de 12 asesinatos. Hay presencia de cultivos de coca en 8 de los 10 municipios y 7 de los 10 departamentos con mayores asesinatos de líderes sociales. El departamento con más municipios es Cauca, el cual cuenta con presencia exclusivamente de residuales. A diferencia de Antioquia, que corresponde al 2do departamento con mayor muertes y el único en el top 10 con ambos grupos armados.
1. Modelo empírico
Con el propósito de modelar la relación entre los homicidios de líderes sociales en 2019 y la presencia de coca en cada municipios, se formuló el siguiente modelo empírico de regresión lineal múltiple,
Importante resaltar que este modelo refleja la interacción entre las variables de presencia de coca y la presencia de residuales y/o disidencias.
Ahora, se escogió este modelo, cuya regresión se encuentra en el Apéndice C.1., pues logra identificar que cada municipio presenta contextos de amenaza distintos. Puntualmente, permite explicar la muerte de líderes sociales en municipios cocaleros interferidos por los distintos grupos armados; interacción a resaltar bajo el escenario colombiano. Adicionalmente, su es mayor que en regresiones que no incluyen la interacción, demostrando que logra explicar en mayor medida la variable independiente. Se ha de mencionar que es un modelo lineal tanto para la variable dependiente como para las variables independientes y que se utilizó Mínimos Cuadrados Ordinarios como método de estimación.
6. Discusión de resultados
Como se puede observar en la estimación del modelo escogido, las variables categóricas, correspondientes a la presencia de disidencias y/o residuales (post_farc), no son todas relevantes para explicar las muertes de líderes sociales en municipios que no se presentan hectáreas de coca; en este escenario solo es relevante la presencia de grupos disidentes (significancia del 1%). Sin embargo, una vez se analizan estas mismas variables en municipios con presencia de cultivos de coca, su interpretación varía de la siguiente forma: i) con una confianza del 95%, el que haya tanto disidencias como residuales en un municipio, aumenta las muertes en 1.7 unidades; ii) el que haya solo residuales aumenta las muertes en 0.607 unidades (significancia del 0.01) y iii) el que haya solo grupos disidentes disminuye las muertes en 0.485 unidades (significancia del 0.05).
Ante estos resultados, se podría establecer que se han de fortalecer los esfuerzos por proteger a los líderes sociales en los municipios donde: además de contar con cultivos ilícitos, se cuente también con la presencia de grupos disidentes y residuales. Esto, considerando que, aunque, los cultivos por sí solos son significativos para explicar las muertes (con una confianza del 95%), su interacción con los posibles conflictos entre grupos, por el control territorial y el mercado ilícito, agrava las situaciones de peligro de los líderes en procesos de sustitución. No obstante, los cultivos parecen guardar más relación con grupos residuales que con disidencias, pues la presencia de estos últimos en un territorio refleja un aumento en las muertes cuando se está dentro un territorio sin coca.
Además, con una significancia del 1%, si en un municipio aumenta en una unidad las muertes de líderes sociales en 2016, los asesinatos en 2019 aumentan 0.234 unidades. Denotando que, aunque los contextos de los municipios varíen en el tiempo, muchas de las amenazas pueden perdurar de periodo a periodo, pese a las garantías propuestas por el Proceso de Paz. Ahora, los asesinatos también aumentan cuando la tasa de homicidios comunes en el municipio aumenta (significancia del 1%), lo cual denota un aumento de la violencia generalizada en el territorio.
Por último, aunque la tasa de desplazados guarda relación con la violencia por grupos armados e inclusive pueda tener relación con el despojo de tierras para la siembra de coca, esta variable no es relevante en el modelo; es posible que tanto el número de muertes como el número de desplazados se vean afectadas por variables similares mas no entre sí.
7. Análisis Crítico de resultados
Ante los resultados, se ha establecer que en principio dentro del modelo se incluía la variable independiente: número de hectáreas. No obstante, dicha variable no fue significativa dentro del modelo, como la variable dicótoma, presencia o ausencia de cultivos. Adicionalmente, se estudió la posibilidad de un problema de multicolinealidad entre estas considerando que, al registrarse hectáreas, la variable sería siempre 1 o 0 al no registrarse cultivos. Por ello, se analizó el factor de inflación de varianza, y se halló un . Según lo estándares de Hair et al. (1995) o de Ringle et al. (1995), el VIF no denotó un problema grave de multicolinealidad. Sin embargo, se eliminó la variable ya que, al no ser relevante, es posible que los cultivos como plantaciones no sean per sé el problema, sino en realidad la violencia que implica su producción y venta. Empero, para una identificación más precisa es necesario desarrollar modelos que consideren otras variables relacionadas a la presencia de cultivos de coca pues de no hacerlo implica un riesgo de endogeneidad.
A su vez, mediante una regresión auxiliar y prueba de White, con un estadístico , se pudo determinar que la varianza del error no está relacionada con las variables explicativas. Además, se estudió una posible auto-correlación en la relación lineal entre los errores de los municipios de un mismo departamento, empero, tampoco se halló existencia de este problema.
8. Conclusiones y Recomendaciones de Política
De esta forma, considerando la presencia de cultivos como un riesgo potencial para la vida de los líderes sociales no solo se aumenta las garantías para los defensores de derechos humanos, sino logra su cumplimiento. Puntualmente, las referentes al PNIS, ya que mediante el mismo se afectan directamente los métodos de financiación de grupos armados, los cuales a su vez representan una amenaza para los líderes.
Adicionalmente, aunque ya existen planes de protección colectiva y una Comisión Nacional de Garantías de Seguridad, su desarrollo ha sido tardío y no ha dado los resultados esperados. Por lo que se han de fortalecer sus estructuras según las características municipales, puesto que variables tales como la presencia de cultivos, o la presencia de ciertos grupos, varía según el territorio.
Así, aunque se ha de diferenciar la información según municipios y según las labores de los diferentes líderes (comunitarios, ambientales, afrodescendientes, etc), la información analizada permite dar cuenta de un riesgo puntual que representan los cultivos en un municipios. Ahora considérese que una muerte de un líder afecta el desarrollo de una comunidad y la protección de derechos, por lo que más que la cifra es lo que representan los líderes en sus comunidades respecto al Estado de derecho.
Bibliografía:
Somos Defensores (2017). Contra las cuerdas: Informe anual 2016 sistema de información sobre agresiones contra defensores de DDHH en Colombia. Obtenido de: https://somosdefensores.org/wp-content/uploads/2018/08/Contra-las-cuerdas.-Informe-Anual-Espa%C3%B1ol-220217227p.pdf
Programa Somos Defensores (2020). Líderes sociales asesinados en Colombia. Obtenido de: https://www.elespectador.com/colombia2020/pais/estos-son-los-lideres-asesinados-desde-la-firma-del-acuerdo-de-paz/
Universidad de los Andes (s.f). Catálogo de Datos. https://datoscede.uniandes.edu.co/es/catalogo-de-microdata
DANE (s.f.). Censo Nacional de población y vivienda 2018. https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/demografia-y-poblacion/censo-nacional-de-poblacion-y-vivenda-2018
Indepaz (2019). Informe sobre Presencia de Grupos Armados en Colombia. Obtenido de: http://www.indepaz.org.co/wp-content/uploads/2020/11/INFORME-GRUPOS-ARMADOS-2020-OCTUBRE.pdf
Ball P., Rodriguez C., Rozo V., (2018). Asesinatos de líderes sociales en Colombia en 2016–2017. Obtenido de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=738667
Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (2020). Paz sin garantías: el asesinato de líderes de restitución y sustitución de cultivos de uso ilícito en Colombia. Obtenido de: https://revistas.urosario.edu.co/xml/733/73363708012/html/index.html
Comisión Interamericana de derechos humanos (2019). Personas defensoras de derechos humanos y líderes sociales en Colombia. Obtenido de: http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/DefensoresColombia.pdf
Defensoría del Pueblo (2018). Líderes de sustitución de cultivos ilícitos los más asesinados: Defensoría. Obtenido de: https://www.defensoria.gov.co/es/nube/enlosmedios/7079/L%C3%ADderes-de-sustituci%C3%B3n-de-cultivos-il%C3%ADcitos-los-m%C3%A1s-asesinados-Defensor%C3%ADa.htm
Gómez (2018). Líderes de sustitución de cultivos de uso ilícito: en Doble Riesgo. La Paz en el Terreno. Obtenido de: https://lapazenelterreno.com/especiales/lideres-sustitucion/
Human Rights Watch (2021). Líderes desprotegidos y comunidades indefensas. Obtenido de: https://www.hrw.org/es/report/2021/02/10/lideres-desprotegidos-y-comunidades-indefensas/asesinatos-de-defensores-de
Merizalde, T., Ucrós, C. (2018). Asesinato de líderes sociales en Colombia: Una consecuencia del conflicto armado, incentivos económicos perversos y la falta de garantía estatales. (Memoria de Grado). Universidad de Los Andes. Bogotá.
Martinez, T., Zuleta, H. (2019). Cultivos de Coca y Violencia: El cambio después de iniciados los diálogos de paz. (Documentos CEDE). Universidad de Los Andes. Bogotá.
Ruiz, A. (2020). Líderes asesinados y cultivos de uso ilícito Propuestas para la protección del liderazgo social en Colombia en el escenario de construcción de paz. Universidad de Los Andes. Bogotá.
