AJUSTE DE DECISIONES DE CONSUMO SOSTENIBLES A TRAVÉS DE HERRAMIENTAS DE LA ECONOMÍA DEL COMPORTAMIENTO: UNA MIRADA ALTERNATIVA A LA PROBLEMÁTICA AMBIENTAL

“El presente artículo tiene como objetivo mostrar, a través de las herramientas de la Economía del Comportamiento (EC), cómo consumidores y productores pueden contribuir a la sostenibilidad ambiental de cara a la nueva década., a través de las herramientas de la Economía del Comportamiento (EC), se puede contribuir a la sostenibilidad ambiental de cara a la nueva década por parte de los consumidores y productores. Además de todas las herramientas tradicionales que los gobiernos tienen para combatir el deterioro ambiental de los gobiernos (impuestos a la contaminación, subsidios para compra de capital sostenible, restricciones en movilidad, entre otras) para combatir el deterioro ambiental, también se pueden considerar herramientas psicológicas que tienen como base estructuras de incentivos para que los agentes según las cuales partir de la maximización de bienestar individual se, puedan tomar decisiones que sean ambientalmente sostenibles. Para cumplir con el propósito del texto, expondremos 4 ejemplos de este tipo de herramientas, proporcionando estadísticas que demuestran su efectividad. Asimismo, explicaremos los mecanismos y efectos que pueden tener dichas herramientas, de modo que, al concluir el texto, el lector se encuentre convencido del valor de la Economía del Comportamiento (EC) en el trato de la problemática ambiental.”

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CORRIENDO HACIA UN ABISMO

Corriendo hacia un abismo  

Andrea Durango Leal  

Miembro del comité de logística  

Estudiante de Economía  

al.durango@uniandes.edu.co 

Universidad de los Andes 

 

Enrique Sanz Posse 

Miembro de la subdirección de Edición y Revisión 

Estudiante de Economía 

e.sanz@uniandes.edu.co 

Universidad de los Andes 

  1. Introducción 

La terminología “Race to the bottom” es una forma de regularización económica planteada como teoría de juegos por Merrill Flood y Melvin Dresher en 1950. Este mecanismo es bien descrito mediante el dilema del prisionero, en donde si un país baja impuestos y el otro no, el primer país recibe empresas extranjeras y el otro no. Si ambos bajan impuestos, las empresas se dividen, pero ambos países recaudan bajos impuestos.  Existen muchos casos en donde “la carrera hacia el abismo” puede ser utilizada y estudiada. Sin embargo, en este ensayo solo evaluaremos por qué América latina no corre hacia un abismo.  Es decir, que a pesar de una integración económica creciente esta no ha llevado a una reducción en impuestos, o de hacerlo esto no ha reducido los ingresos del gobierno.  

  1. Revisión de la literatura 

Entre 1985 y 2018, el promedio global de la tasa impositiva legal a las corporaciones. se redujo a la mitad, del 49% al 24% (Tørsløv, Wier, Zucman, 2018). Una de las razones de este declive es la competencia tributaria internacional, puesto que, al cortar sus tasas impositivas, los países pueden atraer capital y ganancias de afuera. Esto se da por la necesidad de hacer un país más atractivo frente a inversores extranjeros, ya que, con la integración y acuerdos comerciales, los países pierden capacidades de instaurar medidas de protección. Por lo tanto, unas de las herramientas que les queda es bajar impuestos. Asimismo, se tiene una preocupación frente a los paraísos ficales, en donde se reportan beneficios extraordinarios de firmas extranjeras con ganancias de hasta 800% en algunos países (Tørsløv, Wier, Zucman, 2018), lo que resulta en una competencia feroz en la reducción de impuestos.  

Los resultados ilustran la importancia de incluir tanto la planificación fiscal de la empresa como la cooperación de los gobiernos locales para una descripción precisa de cualquier carrera hacia el fondo. Podemos notar la importancia de esta problemática mediante los datos encontrados por Harry Grubert y Rossane Altshuler.  

Estimamos que en 2002 las empresas estadounidenses pagaron $ 7 mil millones menos en impuestos del país anfitrión (internacional) en comparación con 1997 mediante el uso de deducibles de pagos entre empresas en el país pagador, pero el 32% quedo exento de impuestos en el destinatario. Esto representó alrededor del 4 por ciento del ingreso total de la inversión directa, una reducción sustancial en un período tan corto. (Grubert, Altshuler, 2006) 

Gracias a lo anterior, podemos notar que la relación entre reducción impositiva y globalización es más estrecha de lo pensado. Esta representa un gran porcentaje de disminución del PIB y menos dinero gubernamental para poder llevar a cabo adecuadas políticas públicas.  

  1. Datos y estrategia empírica 

Para saber si hay relación entre la integración económica y el nivel de impuestos corporativos, y ver si esto ha llevado a menores ingresos fiscales en Latino América, se emplearon datos del Banco Mundial, y datos abiertos sobre Indicadores de Desarrollo Mundiales. Se usaron datos para los países de Latinoamérica excluyendo islas pequeñas del caribe. Los datos van desde 1970, pero no todos los países reportaron datos en los años anteriores a 1990. Por lo tanto, se usan datos posteriores a 1990.  

Como medida de apertura económica se toma la variable Comercio. Esta variable es la suma de importaciones y exportaciones dividido por el PIB, lo que arroja un porcentaje que mide qué tan abierta es una economía. Esto nos permite analizar si a medida que una economía latinoamericana es más abierta esta reduce impuestos y su recaudo cae.  

  1. Análisis de resultados 

 En la ilustración 1: “Impuestos y Comercio”, se comparan datos de impuestos al trabajo, a los ingresos corporativos, ventas y otros tipos de ingresos. Estos datos son la tasa de impuestos como proporción de los impuestos totales pagados por las empresas. Con los datos agregados de Latinoamérica se observa una relación negativa entre la apertura comercial y los impuestos al trabajo y contribuciones sociales, y una relación contraria también con otros impuestos pagados por las empresas. Sin embargo, se observa una relación positiva entre la apertura y la tasa de impuestos a las utilidades. Finalmente, se observa que hay una relación positiva entre el recaudo fiscal y la apertura económica para los países de Latinoamérica.   

Ilustración 1 Impuestos al comercio y recaudo fiscal 

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Para mirar la relación entre las variables, se presenta a continuación una tabla de correlaciones de cálculos de los autores: 

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El cuadro 1 muestra que efectivamente hay relación negativa entre el comercio y los impuestos como porcentaje de contribuciones al trabajo, utilidades y otros tipos de ingresos. Pero en cambio la correlación entre el comercio y el recaudo tributario como porcentaje del PIB es positiva. Vale aclarar que estos niveles de correlación son significantes un nivel de 0.01. Es decir, con una confianza del 99.9 % se afirma que estos coeficientes no son iguales a cero. 

 Es interesante observar como los impuestos al trabajo tienen una relación negativa y significativa con impuestos a las utilidades. Esto sugiere que a mayores los impuestos al trabajo menores los impuestos a las utilidades. Este resultado concuerda con la teoría expuesta. Con la apertura comercial los países acuerdan prácticas amigables a las empresas, y poner impuestos a las utilidades es un desincentivo a la entrada de empresas extranjeras. Entonces pasar esta carga a los trabajadores mediante mayores impuestos de nómina, o mayores contribuciones es una forma de reducir impuestos a las utilidades y atraer empresas.  

Estos resultados sugieren que hay una relación entre la apertura comercial medida como la relación comercio sobre PIB y el recaudo fiscal. Por un lado, parece ser que a medida que un país se integra la economía mundial los impuestos a las empresas sobre los demás rubros a utilidades caen, no obstante, el recaudo fiscal no cae. Esto indica que la primera parte de nuestra tesis se cumple para Latinoamérica, pero esta carrera hacia abajo no parece llevar a un menor recaudo fiscal.  

Los tratados de libre comercio limitan en muchos casos la capacidad de los estados para regular y crear ambientes que fomenten las empresas. Bajo los lineamientos de la OMC hay varias prácticas de políticas industriales que pueden ser vistas como “competencia desleal” y, entonces, sin poder definir sectores o actividades “preferenciales”, los países pueden bajar los impuestos para atraer empresas extranjeras. La variable de otros impuestos pagados por las empresas refleja impuestos y barreras burocráticas, las cuales son unas que los países pueden reducir sin violar los tratados o lineamientos de la OMC. Los impuestos al trabajo reflejan de manera similar como un país puede promover la entrada de empresas extranjeras reduciendo los costos de contratar trabajadores.  

Una vez vistas estas relaciones, surge la pregunta. ¿Será que esto se debe a que las variables se comportan así porque es la tendencia a lo largo del tiempo? Puede suceder que los resultados que vemos se den porque a lo largo del tiempo, la tendencia ha sido a reducir impuestos y abrir las economías. Entonces procedemos a analizar cómo han cambiado estas variables a lo largo del tiempo.  

En la ilustración 2 se puede observar la tendencia en el tiempo de los impuestos promedios para Latinoamérica y el recaudo fiscal. Se puede observar una tendencia a la baja de otros tipos de impuestos y de impuestos a las utilidades, pero una ligera tendencia al aumento de los impuestos laborales. Adicionalmente, se observa que el recaudo del PIB como porcentaje del PIB ha venido en aumento desde el 2009, pero comenzó a caer alrededor del 2017.  

Esta ilustración muestra como los impuestos al trabajo y contribuciones laborales han estado pasando a ser un recaudo significativo del fisco, mientras que los impuestos a utilidades y otros han venido bajando. Esto implica que el impacto de los impuestos recae mas sobre los trabajadores y menos sobre las empresas. Esta es una estrategia, de varias que existen, para promover la entrada de empresas y pasar el costo a los trabajadores y no las empresas. 

Ilustración 2 Cambio en el tiempo de los impuestos promedios para Latinoamérica 

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Adicionalmente, en la ilustración 3 observamos que la apertura comercial promedio para Latinoamérica se ha venido reduciendo. En relación con los datos presentados en las ilustraciones 1 y 2, este hecho parece indicar que los países latinoamericanos no están corriendo hacia un abismo. Habiendo visto que a mayor apertura menores los impuestos al trabajo y otros impuestos, esta ilustración muestra cómo a medida que cae la apertura comercial (comparado con los resultados de la ilustración 2), mayores los impuestos al trabajo.  

Ilustración 3 Apertura Comercial. Suma de importaciones y exportaciones. 

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Entonces, dado que la apertura económica se ha reducido en América Latina, y los impuestos al trabajo han aumentado, parece ser que la relación negativa entre estas dos tendencias se mantiene. En cambio, para otros tipos de impuestos no hay una relación clara. Entonces la carrera hacia el abismo parece que no se cumple para los impuestos en general.  

Sobre el recaudo fiscal, de la ilustración 1 se ve una relación positiva entre el recaudo fiscal y la apertura económica. Sin embargo, la ilustración 2 muestra una tendencia de crecimiento en el recaudo fiscal, a pesar de que la tendencia sea a una menor apertura comercial. Entonces, no parece haber una relación clara, pero se puede inferir que si la apertura comercial fuese mayor entonces la tendencia positiva en el recaudo fiscal aumentaría.  

Todo lo anterior indica que “la carrera hacia el abismo” no se cumple totalmente como indica la teoría. Esto debido a que se puede apreciar una correlación positiva entre la disminución del recaudo fiscal y la globalización o apertura económica. Sin embargo, a mediano/largo plazo no vemos esta misma relación, por el contrario, los recaudos fiscales aumentan proporcionalmente. Esto en gran medida se debe a que la apertura comercial aumenta la competitividad dentro de las economías y permite que sus tasas individuales impositivas sean menores, aunque en la economía en conjunto se estén pagando mas impuestos.   

Dado que sí se ha observado que hay una relación negativa entre impuestos laborales y apertura económica, entonces la primera parte de la hipótesis se cumple. Los países pueden controlar las contribuciones que los trabajadores hacen y los impuestos sin violar tratados de libre comercio. Dado que esto es algo que los países pueden hacer, esta es una manera de competir con otros países para atraer empresas extranjeras. Como la apertura económica ha estado cayendo y los impuestos al trabajo subiendo, esta relación se cumple. Como hay menor integración económica, los países compiten menos luego pueden subir los impuestos al trabajo. 

Mirando estos resultados desde la perspectiva de teorías de juegos examinada al principio de este artículo, esto indica que los países no están compitiendo ya que hay menor integración. Luego, como no están compitiendo pueden recaudar mas impuestos en total. El dilema del prisionero indica que cuando estos países compiten, bajan impuestos y terminan recaudando poco. Entonces sucede lo contrario, no compiten y pueden tener mayores impuestos, recaudando mas dinero.  

  1. Conclusión 

Para finalizar, podemos afirmar varios puntos considerados dentro de este texto. El primero, el “race to the bottom” es un fenómeno que no se cumple a cabalidad, inicialmente es igual a la teoría, sin embargo, en el mediano/largo plazo demuestra lo contrario ya que los países sí aumentan su recaudo fiscal. Segundo, Aunque las tasas impositivas individuales disminuyan, podemos concluir que al haber mayor competitividad entre mercados el recaudo impositivo general aumenta. Todo lo anterior nos permite afirmar que la apertura económica y la globalización permiten un mayor crecimiento por competitividad de economías y aumentan la posibilidad de maniobra del estado al aumentar su recaudo.  

 

  1. Recomendaciones de Política Pública 

Los resultados ilustran la importancia de incluir tanto la planificación fiscal de la empresa como la cooperación de los gobiernos locales y extranjeros en una descripción precisa de cualquier carrera hacia el fondo, para poder idear un plan de acción conjunto que beneficie a la sociedad en general. Es decir, una cooperación fiscal entre países. A pesar de que no parece ser que la carrera hacia un abismo se presenta, una cooperación fiscal permite armonizar niveles de ingresos en la región y disminuir la competencia por atraer empresas, a la vez que tener una armonización de impuestos ayuda a reducir la evasión de impuestos en la región.  

Por otro lado, Rodrik (1997) argumentó que la globalización y apertura económica han transformado las desventajas en ventajas. Esto gracias a que la inversión extranjera directa (IED) puede reubicar los empleos inferiores y de bajos salarios de los países de altos ingresos a economías abundantes en mano de obra, lo que obliga a una disminución competitiva a la baja en los salarios. Esta es una preocupación importante para los formuladores de políticas e investigadores en este contexto ya que conlleva un consumo sub-optimo perjudicial para la economía. Entonces para evitar los efectos negativos sobre los trabajadores es necesario tener políticas que protejan a los trabajadores, pero que tampoco desincentiven la IED.  

 

Finalmente, este artículo resalta que en Latinoamérica no parece ser cierta la hipó tesis de una carrera hacia abajo. Empero, sigue siendo necesaria una coordinación fiscal entre países y la promulgación de buenas prácticas, algo que la OCDE ha estado promoviendo. Este artículo entonces resalta la relación negativa entre la apertura comercial y los niveles de impuestos, sin ser esto algo necesariamente malo, y en resumidas cuentas, que Latinoamérica no está corriendo hacia un abismo.   

 

 Referencias  

Ghose, A.K. (2000), ‘Trade liberalization, employment, and global inequality’, International Labour Review, 139(3): 281–305. 

Rosanne Altshuler, & Harry Grubert. (2006). The Three Parties in the Race to the Bottom: Host Governments, Home Governments and Multinational Companies. 

Thomas R. Tørsløv & Ludvig S. Wier & Gabriel Zucman, (2018). "The Missing Profits of Nations," NBER Working Papers 24701, National Bureau of Economic Research, Inc. 

Burbach, Roger. Globalization And Its Discontents : the Rise of Postmodern Socialisms. London ; Chicago :Pluto Press, 1997 

Joseph Stiglitz, Globalization and its Discontents. New York: W. W. Norton and Co., 2002, 282 pp. 

Waugh, Michael E. & Ravikumar, B., 2016. "Measuring openness to trade," Journal of Economic Dynamics and Control, Elsevier, vol. 72(C), pages 29-41. 

World Bank World Development Indicators. Database. Revisado el 12 de febrero de 2020. https://databank.worldbank.org/source/world-development-indicators# 

  

 

CONGESTIÓN VIAL EN BOGOTÁ: ¿RESTRICCIÓN O ARREGLO INSTITUCIONAL?

Diego Alejandro Parra Álvarez

Subdirector de Contenido

Estudiante de Economía

Universidad de los Andes

 

María Andrea Figueroa Suden

Estudiante de Economía

Universidad de los Andes

 

Para niveles bajos de congestión, una carretera es un bien público que genera utilidad a cualquier usuario, independientemente de que otros lo utilicen. Sin embargo, en la medida en que aumentan los niveles de congestión, una carretera es un recurso de uso común y la utilidad derivada por cada conductor es una función decreciente del número de conductores en la vía (Sterner, 2007). Más aún, la congestión vial también genera una externalidad negativa sobre la calidad del aire, pues el aumento del número de vehículos circulando en la carretera estimula la emisión de gases contaminantes. En ese sentido, resulta fundamental determinar qué factores permiten regular el flujo de tráfico en las carreteras y reducir las emisiones de gases contaminantes. A continuación, se discutirá la problemática de la congestión vial asumiendo que las carreteras son un recurso de uso común cuando existen altos niveles de congestión. Para ello se expondrá el origen de la teoría de los recursos de uso común, sus implicaciones y soluciones conceptuales; también se hará una aplicación empírica tomando como caso de estudio la implementación de la política del Pico y Placa (PYP) sobre el uso del carro particular y los niveles de polución del aire en Bogotá.

 

Seguridad en Bogotá: Un Urgente Enfoque en Cultura Ciudadana

La seguridad es uno de los mayores retos para la administración distrital. Según la encuesta de Percepción y Victimización, de la Cámara de Comercio de Bogotá, en 2015 el 55% de los bogotanos percibía que la seguridad había disminuido. En este contexto, la percepción de inseguridad de los ciudadanos se había incrementado tanto en el transporte público, como en las calles, parques, centros comerciales y espacios públicos. 

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AUTOMÓVILES, EL MAYOR MAL DE LA MOVILIDAD EN BOGOTÁ

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI, 2010) las externalidades son los efectos indirectos derivados del consumo o la producción de un bien o servicio. En este sentido, las externalidades negativas son aquellas actividades cuyos costos marginales privados son menores a los costos marginales sociales (Sankar, 2006). 

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Economía de Alto Impacto: Zonas de Alto Impacto y planeación urbana

Muchas veces cuando nos preguntamos sobre la planeación urbana de la ciudad convergemos en la discusión de los mismos temas. La política en materia urbana se ha delimitado a lo largo de la historia, aunque los temas desarrollados en el “Plan de Ordenamiento Territorial” siguen siendo los mismos, cada vez con menos conocimiento de la ciudadanía. 

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URBANISMO Y MEDIO AMBIENTE: UNA TENSIÓN LATENTE

En la actualidad, uno de los temas más polémicos al interior de la sociedad es la preservación del medioambiente. Laevidencia del cambio climático ha hecho que las personas reflexionen sobre la sostenibilidad de sus actividades diarias. El agotamiento de los recursos y el impacto evidente sobre la vida de los seres humanos han hecho que este debate ya no concierna exclusivamente a los ambientalistas, sino también a politólogos, economistas y ciudadanos en general.

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¿Y si los Bogotanos empezamos a contar a la hora de construir ciudad?

Por Christian Medina

Economista

Estudiante de la Maestría en Geografía

[T]he establishment of spatial meanings— the making of spaces into places— is always implicated in hegemonic configurations of power.

Akhil Gupta y James Ferguson (1997)

Quiero en estas líneas poner mi perspectiva sobre la Bogotá de hoy, desde la geografía urbana y bajo la mirada comparativa. Mirada que debe servir para inspirarnos a reflexionar sobre las mejoras que requiere nuestra ciudad para nuestro bienestar y con el fin de dejar de lamentarnos sobre lo que se ha dejado de hacer en décadas pasadas.

La comparación es una metodología común en el urbanismo, siempre estamos mirando a otros lados del globo para ver cómo lidian con problemas que se pueden encontrar a nivel local. Sin embargo, esta comparación en ningún momento debe dar cabida a la obviedad o lanzarse con tono de soberbia, como la suele usar el alcalde Peñalosa. El urbanismo utiliza esta aproximación continuamente, pero queda en los urbanistas y hacedores de política pública escoger con cuidado los elementos que valen la pena de ella y las capacidades del entorno local para apropiar innovaciones sociales o técnicas que intenten dar solución a las problemáticas locales.

Escribo desde otro país, en una ciudad cuyo modelo de manejo de basuras es ejemplo mundial, su sistema de buses, trenes y trolleys es cronometrado y completo. Que disfruta, al igual de Bogotá, de una exuberante belleza natural en su entorno. A su vez, cuenta con numerosos parques, centros recreativos y deportivos que invitan a pasearla a pesar de la lluvia que suele ser el pan de cada día de esta parte del pacífico.

Una ciudad en la que la cultura cívica establece el orden racional de los actores humanos en las vías. El peatón, quien va desprovisto de toda protección y a baja velocidad, es quien debe tener mayor grado de respeto; en seguida se encuentra el ciclista, quien además de estar desprotegido contra un choque de gran alcance, hace un gran esfuerzo físico para impulsarse sobre las calles. Por último están los carros, que respetan las señales de tránsito y deben dar prioridad a los automotores que realizan labores para el bien común: los buses de servicio público, las ambulancias, los carros de bomberos. Para alguien que ha vivido más de 20 años en un lugar en el que la lógica es completamente inversa, cuesta adaptarse al cambio. Más de una vez he parado el tráfico por no entender que debo pasar la calle pues los autos se detienen en mi camino.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Debido a las características ya enumeradas, la creciente economía, el flujo inmigratorio del país y el suave clima que presenta esta costa rodeada de montañas, la ciudad enfrenta la llegada de miles de inversores en bienes raíces y los precios de las viviendas se han hecho imposibles para los trabajadores locales. La ciudad enfrenta un desafío creciente para dar habitación suficiente y a precios razonables para sus ciudadanos. Ello contando con que tiene apenas dos millones y medio de habitantes, esparcidos en un área de casi 3000 kilómetros cuadrados. El “city council” enfrenta el reto escuchando a sus habitantes, tratando de satisfacer sus necesidades y aprovechando al mismo tiempo el boom inmobiliario que le permitiría ampliar su presupuesto de obras públicas absorbiendo al absorber parte de la plusvalía de la tierra y las construcciones.

El gobierno metropolitano hace esfuerzos para tratar de frenar la expansión urbana y redensificar la parte central, pero parece manejar bastante bien el impulso de un desarrollo local con las mejoras en el sistema de transporte que tienen un alto impacto en la calidad de vida de quienes no pueden pagar el costo de vivir cerca del centro de la ciudad.

Miles de argumentos pueden llover para explicar el bienestar social que vive esta urbe si se pone en comparación a la capital de nuestro país: el ingreso nacional, el desarrollo industrial, el nivel de comercio, la educación de sus habitantes, el menor nivel de desigualdad social. De las anteriores condiciones ninguna deja de ser cierta, lo realmente cierto es que la mayoría de comportamientos colectivos que hacen de la ciudad un mejor lugar para vivir no requieren de grandes inversiones en infraestructura y bienes públicos, están cimentadas en el sentido de responsabilidad social de los entes que administran la ciudad y el comportamiento comunitario de los ciudadanos. Ambas circunstancias mencionadas requieren de un sentido de apropiación por lo local y de identificación con el bien común; como lo mencioné con el ejemplo de los peatones, las bicicletas y los carros. Adicionalmente, los habitantes locales no dudan a la hora de reclamar por sus derechos en el consejo, frente a la alcaldía o los edificios de manejo de la ciudad. 

Para dar otro ejemplo del paralelo, si nos detenemos a pensar el orden lógico de la ecuación vial, el ente más desprotegido debe ser quien tiene la prioridad sobre la vía. Las lecciones de civismo y cultura que nos costaron tanto empezar a entender con Mockus a los bogotanos, hoy ya parecen cosa del ayer. En esta ciudad del primer mundo de la que les hablo se reconoce que los comportamientos racionales del colectivo no siempre se dan espontáneamente, las campañas de civismo y comportamiento común para el bienestar parecen estar en boga y son impulsadas por entidades tanto públicas como privadas. Parece que aquí importan todos, no solo quienes están a la cabeza del gobierno o aquellos que viven en la zona más “acomodada” de la ciudad, pobres y ricos tienen la misma responsabilidad de hacer habitable este espacio.

Pero volvamos al panorama amplio, lo que se piensa de la ciudad hacia el futuro. En Bogotá vemos con cierta parsimonia el avance de la segunda urbe más grande del país, Medellín, donde el gusto por lo local, la simpatía por la ciudad y el placer por ser ejemplo y atraer el turismo parecen dejar huella en la mejora del espacio y, por ende, en las vidas de quienes lo habitan y quienes lo visitan. Así mismo, vemos como la ciudad de Quito está ad portas de inaugurar su primera línea de metro. Una urbe con condiciones socio-ambientales mucho más parecidas a las de nuestra ciudad pero con dos millones y medio de habitantes alojados en 352 kilómetros cuadrados. Bogotá, con casi ocho millones de habitantes en su núcleo urbano, está contenida en aproximadamente 308 kilómetros cuadrados y dista de Quito en la complejidad de maniobrar una ciudad muchísimo mas densa en un país más desigual, aunque claramente cuenta con un presupuesto mucho más grande, difícil explicar la falta de este sistema de transporte esencial para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Las respuestas a los retos en urbanismo y civismo que necesita la ciudad son sumamente limitadas y los habitantes nos quedamos esperando a ver cuál es el siguiente “mesías” que ha de llegar a poner en orden la ciudad. No nos interesa en lo más mínimo lo que pasa en el gobierno local y nos da lo mismo si botan basura al río que pasa al lado de la casa o si el sistema de basuras está o no favoreciendo a las miles de personas que viven de clasificar las basuras que nosotros negligentemente obviamos separar y que con un simple gesto podríamos hacer su valioso trabajo más fácil.

Pareciese que el alcalde tiene a su libre albedrío decidir sihace o no vivienda de interés social en el centro de la ciudad, si hace o no el metro que necesita la ciudad o si quiere hacer una ciudad más expandida por la sabana o redensificada en el centro. Si la carrera séptima se vuelve hoy un parque urbano, mañana un paseo urbano o pasado mañana una avenida o el corredor principal del metro parece ser algo que compete a la administración de paso, no tiene necesidad de integrarse a un plan urbano de largo plazo o tener algo más que el apoyo partidario en un consejo que poco se hace notar o tiene en cuenta las opiniones de los ciudadanos. En la ciudad donde me encuentro las audiencias del consejo de la ciudad son públicas, cualquier ciudadano puede ir a la asamblea y exponer sus ideas, sus reflexiones u opiniones sobre los temas que se debaten, encontrando soluciones o explicaciones a sus dudas.

Desde luego mi mirada puede parecer periférica y distante. Pero desde aquí, creo firmemente que lo que nos hace falta en la ciudad es un sentido de comunidad, un sentido de pertenencia básico. Pero ese sentido no surge espontáneamente de los residentes de esta ciudad, es el fruto de una serie de comportamientos de lo que es socialmente aceptado y de lo que la mayoría considera correcto. Un proceso de educación ciudadana que debe alentarnos a reclamar aquellas cosas que son vitales para tener un bienestar mínimo en la ciudad. Un sistema de transporte suficiente y eficiente y la oportunidad de tener una vivienda a un precio razonable son ejemplos de las más grandes luchas que les faltan por dar a los residentes de Bogotá. Sin embargo, la indiferencia o la indignación parecen limitadas o se reducen a la posición frente a la figura de poder.

Si no tenemos ningún tipo de relación con nuestro espacio de vivienda, de trabajo, con nuestra ciudad y sus espacios públicos, jamás nos vamos a interesar por la mejora de las condiciones de la vida en comunidad. La planeación no debe ser cuestión del partido de turno o la figura del momento, quienes vivimos en la ciudad tenemos derecho a opinar. Los jóvenes que nos preguntamos si algún día podremos acceder a una vivienda propia tenemos capacidad de opinar y derecho de involucrarnos en lo que sucede en el gobierno de la ciudad.

La universidad es ciertamente uno de los lugares en los que la educación debe ser gestora de la mejora de la vida en comunidad y la importancia del bienestar común. A través de la enseñanza, a través de las interacciones con las personas alrededor del campus e impulsando el interés por los asuntos urbanos de sus estudiantes. Es muy agradable ver como los miembros del consejo de esta ciudad del primer mundo saben que son iguales que el resto de ciudadanos, que las buenas o malas decisiones que toman impactan en la calidad de vida de sus familiares, vecinos y los inmigrantes que llegan cada día. Es interesante ver como a los miembros de la universidad que visito se les pregunta qué opinan de los proyectos de construcción alrededor de la universidad y se les invita a participar en proyectos de investigación e innovación en conjunto con el gobierno de la ciudad y los barrios aledaños al campus.

La Universidad de los Andes, nunca podrá estar de cara al país mientras no gire la vista a su barrio y a su ciudad, lo cual no se limita a la generación de un proyecto de redesarrollo urbano. La construcción del espacio público y por ende de la vida en comunidad es un juego de poderes, como lo enuncia Don Mitchell en su libro The right to the city (2003), pero si los jugadores no se interesan en ella a quiénes le estamos consignando la libertad de decisión, ¿a aquellos que no saben discernir entre los beneficios del bienestar común sobre el bienestar individual? (Cárdenas, 2009, p.12).

Referencias:

Mitchell, D. (2003). The right to the city: Social justice and the fight for public space. New York: Guilford Press.

Cárdenas, J. C. (2009). Dilemas de lo colectivo: Instituciones, pobreza y cooperación en el manejo local de los recursos de uso común. Bogotá: Universidad de los Andes - CEDE.