MILA, ¿quién gana y quién pierde?

Por: Ramiro Rodríguez Revilla

El Mercado Integrado Latinoamericano (MILA) consolidará las intenciones de integración de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC), la Bolsa de Valores de Lima (BVL) y la Bolsa de Comercio de Santiago (BCS) para formar el mercado más grande de la región por número de emisores (564 empresas), el segundo por capitalización bursátil (US$442.000 millones) y el tercero por volumen negociado (US$57.500 millones anuales).

Chile, Colombia y Perú conforman el segundo mercado latinoamericano por tamaño del PIB(más de 635 billones de dólares) detrás del mercado brasilero (1574 billones de dólares) para el 2010; de los cuales Chile tiene el mayor valor producto per cápita de la región con aproximadamente USD 11500, duplicando los productos per cápita de Colombia (USD 6200) y Perú (USD 5200) como resultado de la aplicación por más de dos décadas depolíticas económicas serias, de apertura de sus mercados y fue “premiado” en el 2010 al ser el único país sudamericano que forma parte de la OECD (el club de los países ricos).

El mercado de valores de Perú (primer productor mundial de plata, segundo de cobre y tercero de estaño) tiene una mayor oferta de títulos mineros, que representan el 53% de la capitalización del mercado local. En la bolsa de Colombia, el sector industrial constituye el 78% de su capitalización, mientras que en la bolsa de Santiago tiene un mayor peso las empresas de servicios, que equivalen al 32% de su capitalización. Dada esta estructura de los mercados, se observa una clara complementariedad de los mercados que será aprovechada en mayor medida por los agentes que tengan una cultura inversionista más arraigada y que posean recursos para ahorrar y comprar títulos valores (entiéndase el país con mayor producto per cápita).

Chile no solo tiene el mayor producto per cápita de los tres países integrantes del MILA, sino que sus comisionistas tienen la mayor fortaleza patrimonial: durante el 2010 sus balances ascendieron a USD 1.397 millones; también es el que más emisores líquidos aporta (97), en gran parte gracias a sus políticas de apertura comercial. Los comisionistas colombianos suman USD 516 millones en su patrimonio, mientras que los peruanos son los más “débiles” al sumar USD 15 millones; sin embargo, la economía peruana viene creciendo a unas tasas promedio de más del 5% desde hace 10 años, y se proyecta como una de las economías emergentes de mayor crecimiento de la región para los próximos años.

Los colombianos negocian sus ahorros en la Bolsa cuando existen empresas confiables, lideres en su sector y con proyección comprobada; así lo demostraron cuando Ecopetrol diseñó tres etapas para la primera colocación del 10% de sus acciones: entre el 27 de agosto y el 25 de septiembre de 2007, cuando se dio la ejecución de la primera etapa, los agentes sobredemandaron en un 25%, así que no hubo necesidad de programar las restantes etapas. En el caso de ISA la sobredemanda llegó al 40% cuando realizó la segunda emisión de acciones en el 2002.

La integración permitirá a los inversionistas mayores alternativas de inversión en instrumentos financieros (inicialmente se negociarán títulos de renta variable), considerando que la BVL permite negociar también en dólares. Del mismo modo, para los emisores se ampliará la demanda para su financiamiento al convocar a los agentes de los tres países. El mercado chileno entra con un pie de ventaja sobre los otros dos mercados, pero éstos últimos aprenderán de primera mano de la experiencia bursátil de los australes; a largo plazo se podría pensar que el MILA sea el pionero de una futura integración económica.

¿Decrecimiento económico? ¡Por favor!

Por: José Osler Alzate Mahecha

El semestre pasado tuve la oportunidad de asistir al Congreso Nacional de Estudiantes de Economía, realizado en Manizales, cuyo tema erala “Economía de los Recursos Naturales.” Una conferencia en particular llamó mi atención. El conferencista había venido a hablar de “decrecimiento económico.” La ideaera la siguiente: como el crecimiento está acabando con el medio ambiente, debemos dejar de consumir y de producir, para así lograr mantener el medio ambiente. Al no haber oído nunca el término, me quedé un rato para entender cuál era el raciocinio de esta teoría, pero me quedé esperando.

Tengo que aclarar en que estoy de acuerdo que el PIB no es un buen indicador de la distribución del ingreso y mucho menos de la felicidad. Pero de ahí a decir que debemos decrecer porque el crecimiento es malo ya me parece exagerado. Estoy seguro que existe una relación entre el desarrollo y la erradicación de la pobreza, tan fácil como la relación entre la construcción de colegios y el alfabetismo, así no sea perfecta. Claramente hay que tener en cuenta el medio ambiente cada vez que se hable de crecimiento; lo que no me parece es que exista una tasa marginal de sustitución entre niños y bosques. ¿Cuántos niños se deben dejar en la pobreza para salvar un árbol? Con razón se le llama a la economía la ciencia lúgubre.

Al hablar de esto se me viene a la cabeza Malthus, si bien ahí la conclusión era mucho más directa: como la población crece de manera geométrica y los alimentos de manera lineal, habrá mucha pobreza en el mundo. Sin embargo, este problema se resuelve sólo: el fondo de salarios es suficiente para satisfacer una cierta cantidad de población al salario de subsistencia, por lo que la población es endógena. Si esta aumenta por encima de cierto nivel, pues más pobres se morirán y así retornaremos al equilibrio. El ser humano es la única especie que se preocupa por las demás, y esto me parece muy bien. Pero tengo miedo de que lleguemos al punto en que ya no reconozcamos si es más valioso erradicar la desnutrición o proteger al murciélago orejudo oriental, o cualquier otra especie en vía de extinción. Claramente, estas dos opciones no son mutuamente excluyentes, pero para la teoría de decrecimiento económico pareciera que sí. Debemos buscar el desarrollo sostenible, pero, por favor, no perdamos el enfoque.