ENTREVISTA A MARC HOFSTETTER

Por: Juan Camilo Laborde

Marc Hofstetter es economista de la Universidad de los Andes, magíster en economía de la misma universidad, magíster en economía de Johns Hopkins University y PhD en economía de la misma universidad. Es profesor titular de la Facultad de Economía-CEDE de la Universidad de los Andes y uno de los macroeconomistas más importantes del país. Fue presidente del Comité Técnico del PIB Potencial de la Regla Fiscal y es columnista en diversos periódicos. También ha sido consultor en diversas entidades privadas y públicas. 

En esta entrevista, realizada después de su renuncia a la presidencia del Comité del PIB Potencial por considerar a la regla fiscal como poco indicativa del estado actual de las finanzas públicas, buscamos preguntarle por ciertos temas de coyuntura y su visión de largo plazo sobre los retos para el país en esta década. 

 

  1. ¿Cómo ve el futuro de la regla y la sostenibilidad fiscales en Colombia?  

 

No creo que este Gobierno vaya a gastar cartuchos políticos tratando de cambiar la regla fiscal. Por un lado, porque no está dentro de sus prioridades y, por tanto, sería un desperdicio de esos cartuchos (que no tiene muchos). Por otro lado, porque proponer reformar la regla fiscal tiene riesgos en términos de cómo el mercado interpreta que el Gobierno quiera reformar la regla fiscal. Así, puede ser que el Gobierno quiera dotar la regla fiscal de más “dientes” o pretenda volverla más estricta, pero la lectura del mercado puede ser la contraria. Por ejemplo, podría interpretarse como una jugada política para adecuar la regla fiscal al manejo que se le está dando a las finanzas públicas. A su vez, existe un riesgo asociado al proceso legislativo por el cual tiene que pasar una reforma a la regla fiscal. El Gobierno sabe lo que propone en una reforma a la regla fiscal, pero no sabe lo que el Congreso le va a aprobar.  

 

De esta forma, puede concluirse que en los próximos dos años no se va a cambiar la institucionalidad fiscal del país. Esas 3 razones (no es la prioridad, la lectura del mercado puede ser contraproducente y los riesgos asociados al proceso político) son suficientes para pensar que no se va a cambiar la regla fiscal. Si yo estuviera en el Gobierno no lo haría. 

 

Sin embargo, si bien he expresado reparos sobre cómo se están manejando las ataduras que implica la regla fiscal (insertar aquí link), no creo que la sostenibilidad fiscal de Colombia esté en duda. El mercado lo percibe así. Las primas de riesgo que paga Colombia son de las más bajas en la región y, por tanto, si alguien se va a meter en problemas fiscales serios no es Colombia. No habrá una catástrofe fiscal en los próximos años.  

 

  1. Recientemente se desató un debate sobre los altos costos asociados al comercio exterior en Colombia. Algunos economistas afirman que la economía está igual de abierta que en el 91. En este sentido, ¿cree que la apertura comercial del 91 realmente funcionó? ¿Qué opina sobre la necesidad de diversificar la canasta exportadora colombiana?  

 

Hay muchos colegas escribiendo sobre estos temas y no he tenido el tiempo de adentrarme en los argumentos sobre si el libro del Banco de la República tiene razón o no. No quiero dar declaraciones sin saber bien qué hay detrás de cada argumento. 

 

Sobre el tema de la diversificación, en cambio, creo que no hay debate entre los economistas sobre el hecho de que uno quisiera una canasta exportadora más diversificada. Es claro que uno no quisiera depender tanto de una materia prima y ya nos hemos llevado varios totazos con las caídas de los precios de esa materia prima en términos de cuentas fiscales y la economía en general. Eso es indebatible, no importa si uno es de izquierda o de derecha, hay un acuerdo sobre esto. 

 

Ahora, el hecho de que quisiéramos una canasta exportadora diversificada no significa que existan botones mágicos que lo lleven a uno a una canasta diversificada. A veces el debate político termina en acusaciones al Gobierno de no poner al sector privado a producir las exportaciones en los sectores que uno quisiera. Lastimosamente eso no funciona así. Lo que sí puede hacer el Gobierno es sentar las bases para que la economía colombiana y las empresas puedan exportar de mejor manera y quitar los cuellos de botella, pero mucho más que eso, en un país donde por mandato constitucional tenemos una economía de libre mercado, no puede lograrse. El Gobierno no es el encargado de producir y exportar. 

 

Ahora, si uno quisiera tomar un rol más intervencionista, podría eliminar el rol gubernamental en Ecopetrol, vender esas acciones, y poner a producir ese dinero en otros sectores. Con certeza una acción de ese estilo haría las cuentas fiscales menos vulnerables a los vaivenes de los precios del petróleo. Sin embargo, eso no necesariamente quiere decir que ahora no haya una canasta exportadora concentrada, simplemente quiere decir que ahora hay otros dueños produciendo petróleo, pero no afectando directamente las cuentas fiscales.  

 

  1. ¿Cómo ve las grandes reformas que deberán ejecutarse en esta década? En concreto, ¿qué opina sobre una reforma pensional o laboral? 

 

He venido repitiendo, desde hace un tiempo, que el reto grande de la sociedad colombiana es cómo calzar de forma apropiada lo que la sociedad le exige, en términos de bienes y servicios, al Gobierno y lo que estamos dispuestos a pagar por esos bienes y servicios. El Estado colombiano recauda muy poquito y la sociedad colombiana exige muchos más bienes y servicios de los que son pagables con ese recaudo. Ese reto lo ha repetido Carrasquilla en diversos eventos, afirmando que “cobramos impuestos como un país pobre y ya no somos un país pobre, deberíamos estar cobrando mucho más”. En eso coincido con él. El problema llega cuando nos damos cuenta que las reformas tributarias de este Gobierno le han apuntado a reducir el recaudo y no aumentarlo, pero ese es un paréntesis más allá del reto. Pero si, es sencillamente un reto enorme.  

 

El de la reforma pensional es una tarea pendiente desde hace muchos años. El gobierno Santos diseñó una reforma, pero nunca la pasó por el Congreso, me temo que estamos ante la misma situación. Esto es grave porque como sociedad deberíamos ser capaces de reformar un sistema mal diseñado e injusto. 

 

  1. ¿Cuáles son sus líneas de investigación actuales? 

 

Estoy trabajando temas de política monetaria y distribución de ingreso. Política monetaria y sus implicaciones distributivas, pero también un poco cómo cambian las preferencias de la sociedad cuando se enfrenta a una disyuntiva entre inflación y desempleo, en función de la distribución de ingreso. Sabemos que a nadie le gusta el desempleo ni la inflación y los bancos centrales suelen tratar de balancear esas dos cosas, que generalmente van en contravía. Con cierta frecuencia suelen darle mayor peso a la inflación que al desempleo cuando se enfrentan a esa encrucijada, y mi investigación lo que hace es preguntarse si los deciles de ingreso de una sociedad, enfrentados a esa disyuntiva, suelen darles el mismo peso.  

 

Lo que encontramos es que no, generalmente las personas más pobres de una sociedad suelen darle mayor importancia a los puntos de desempleo que los puntos de inflación, relativo a las personas más ricas. Es decir, los ponen más tristes que suba el desempleo relativo a la inflación, no al contrario. Este resultado es bonito porque cuestiona el pensamiento de los bancos centrales, según el cual combatir la inflación es un acto coherente con las preferencias de los pobres.  

 

Ahora, si bien la Ley del Banco dice que se debería velar por proteger la capacidad adquisitiva del peso más que la actividad económica, existe jurisprudencia constitucional que dice que el Banco de la República no puede interpretar exegética o literalmente esa prescripción. Al contrario, el Banco debe velar por el cumplimiento de otros objetivos coherentes con el desarrollo del Estado Social de Derecho.  

 

 

 

*Esta entrevista fue realizada el 10 de marzo de 2020.